REMITENTE SIN CORREO
Ya no sé dónde caminarán mis palabras,
si en arpegios de partituras inconclusas,
o en las alas de un pájaro que canta
-trovador de mensajes errantes-
Ya no sé si se irán con el viento de las mareas,
o con las aguas mansas del horizonte ignoto,
o se perderán solitarias en las rutas de mi memoria.
Solo tengo como destinatario: el infinito azul,
una lámpara que alumbra,
mis pestañas palpitando
y tus ojos transparentes al pensarte.
La remitente: mis alas con perfume a jazmín.
Mi alma: bordada de tímido trébol en flor,
mientras la acacia va creciendo…
– esperando –
RENACERME
Fui sepultada viva
por una mano sutil
que ahogó mi corazón.
Emerjo de las sombras
cementerio
de mi tristeza.
Elevo los brazos
busco una luz
arrastro cadenas
de pájara herida.
Tengo que renacerme
me estoy pariendo
desde la cuna de mi útero
duelo, crujo y sangro.
El mal abrigo tirita mi ser
aún así;
desnuda en soledad
– canto con orgullo mi nombre –
VEN Y HÁBLAME AL OÍDO DEL ALMA
Ven y háblame al oído del alma.
¿En qué estrella remontaron tus versos?
¿En qué río o en qué mar se esfumó tu canto?
¿Qué sirena me despojó de tus alas?
Ven y háblame al oído del alma.
Se inunda de bruma la tarde.
Lozanos campos, son grises sombras.
No encuentro el manantial de tu mirada.
Ven y háblame al oído del alma,
pero hazlo muy quedo, en susurro,
¿porqué duele tanto?
¿y si es mi alma la que sufre,
por qué se me desgarran los huesos?
Ven y háblame al oído del alma,
así, acunándome muy suavemente
como tenue luz
se apagarán mis versos.
Mengua el latido
partiré en un largo viaje.
ABANDONO
Pasa la velocidad luz
deja su sombra de astros,
vagan en tu universo
enceguecieron tu sentir.
Despertaste al asombro
con el látigo que sangra,
tras la agónica alquimia
llevas tu muro a cuestas.
Ya vacía de tu vibrante aura
extrañas la lumbre emoción,
espejo de aquellos ojos
tenaces y libres.
Tu mirada va
por tu sombra,
los astros ya
no te pertenecen.
El cansancio te abandonó
en cualquier esquina.
Ahora llamas a la noche
para replegarte a dormir.
para siempre.

