lentísima
como llovizna
olvido de algo muy amado
la decepción dio frutos
y no cedió a la diestra
la seda o el revólver
así nos deslizamos
por abolidos muros
con la desgracia menor
el desencuentro
y no necesitamos
esas memorias golpeadas por un soplo
ni otra palabra
encendida
el ángel está ciego pero
arraiga en tanto incierto
hasta en el dolor perfecto
sabías?
retumba el mundo predilecto.

