dice que ya no dedica los libros

así cuando los venden por ahí

o los tiran

los pierden

quedan como rezago de mudanzas varias

anécdotas de un yo

etc.

así

llegan a su verdadero destinatario sin la irrupción nominativa

del invitado el amigo o cosas parecidas

que el libro ya soporta un nombre equívoco

que está cargado

que sería mejor ninguno adentro

y ninguna palabra

y todo en blanco

y darlo a los elementos

seguros

de su desintegración en un clima más apropiado

agua viento barro

para la poesía

que sino tarda mucho

el olvido

lo habitual en toda empresa

y deseo

por eso.