UN POEMA DE HEGEL

ELEUSIS

A HÖLDERLIN

En torno a mí, dentro de mí la calma habita

-los atareados con su incansable ansia duermen,

proporcionándome la libertad y el ocio-,gracias a ti, libertadora mía,

¡oh noche! Con un blanco cendal de neblina

cubre la luna la frontera incierta

de las lomas lejanas;amablemente me llama

la clara franja de aquel lago;

se aleja el recuerdo del tumulto monótono del día,

como si hubiera años de distancia entre él y el

ahora.

Y tu imagen querido, se presenta ante mí; tu

imagen

y el placer de los días que han huido,aunque

pronto los borra

la dulce espera de volver a vernos…

Se me presenta la escena del abrazo

anhelado, fogoso; más tarde las preguntas, el interrogatorio

más profundo, recíproco,

tras cuanto en actitud, expresión y carácter

el tiempo haya cambiado en el amigo…placer

de la certeza

de hallar más firme, más madura aún la lealtad

de la vieja alianza,

alianza sin sellos ni promesas,

de vivir solamente por la libre verdad y nunca,

nunca,

en paz con el precepto que opiniones y afectos

reglamenta.

Ahora con la inerte realidad pacta el deseo

que atravesando montes y ríos fácilmente hasta ti

me llevó,

pero pronto un suspiro lanza su desacuerdo

y con él huye el sueño de dulces fantasías.

Mi vista hacia la eterna bóveda celestial se alza,

hacia vosotros, ¡astros radiantes de la noche!,

y el olvido de todo, deseos y esperanzas,

de vuestra eternidad fluye y desciende.

(El sentir se diluye en la contemplación;

lo que llamaba mío ya no existe;

hundo mi yo en lo inconmensurable,

soy en ello, todo soy, soy sólo ello.

Regresa el pensamiento, al que le extraña

y asusta el infinito, y en su asombro no capta

esta visión en su profundidad.

La fantasía acerca a los sentidos lo eterno

y lo enlaza con formas)*…

¡bienvenidos seáis,

oh elevados espíritus, altas sombras,

fuentes de perfección resplandecientes!

No me asusta…Yo siento que es mi patria también

el éter,el fervor,el brillo que os baña.

¡Que salten y se abran ahora mismo las puertas de

tu santuario,

oh Ceres que reinaste en Eleusis!

Borracho de entusiasmo captaría yo ahora

visiones de tu entorno,

comprendería tus revelaciones,

sabría interpretar de tus imágenes el sentido elevado,

oiría los himnos del banquete divino,

sus altos juicios y consejos…

Pero tu estruendo ha enmudecido, ¡oh Diosa!

Los dioses han huido de altares consagrados

y se han vuelto al Olimpo;

¡huyó del profano sepulcro de los hombres

de la inocencia el genio,que aquí les encantaba!..

Tus sabios sacerdotes callaron; de tus sagrados ritos

no llegó hasta nosotros tono alguno…

En vano busca el investigador,

más por curiosidad que por amor,

a la sabiduría (tal hay en los que buscan y a Ti

te menosprecian)…

¡Por dominarlas cavan en busca de palabras

que conserven la huella de tu excelso sentido!

¡En vano! Solo atrapan polvo,polvo y ceniza

en las que no retorna nunca jamás tu vida.

¡Aunque lo inanimado y el moho les contentan

a los eternos muertos!…,¡los muy sobrios!…,en

balde…,

no hay señal de tus fiestas ni huella de tu imagen.

Era para tu hijo tan abundante en altas enseñanzas

tu culto,

tan sagrada la hondura del sentimiento inexpresable,

que no creyó dignos de ellos secos signos.

Pues casi no lo era el pensamiento,aunque si el alma

que sin tiempo ni espacio,absorta en el penar de

lo infinito,

se olvidó de sí misma y se despierta ahora de

nuevo a la conciencia.

pero quien de ello quería hablar a otros,

aún con lengua de ángel,sentirá en las palabras su miseria.

Y le horroriza tanto haberlas empleado en empequeñecerlo

al pensar lo sagrado,que el habla le parece pecado

y en vivo se clausura a sí mismo la boca.

Lo que así el consagrado se prohibió a sí mismo,

una ley sabia

prohibió a los más pobres espíritus hacer saber

cuanto vieran,oyeran o sintieran en la noche sagrada :

para que a los mejores su estrépito abusivo

no molestara en su recogimiento ni su hueco negocio de palabras

les llevara a enojarse con lo sagrado mismo,y

para que éste no fuera así arrojado entre inmundicias,

para que nunca se confiara a la memoria,ni tampoco

fuera mercancía o juguete de sofista

vendida igual que un óbolo,

ni manto del farsante redicho,ni tampoco

férula del muchacho piadosos,y tan vacío quedara al fin

que solamente en eco extrañas lenguas

siguieran conservando raíces de su vida.

Porque tus hijos,Diosa,no exhibieron

por calles y por plazas tu honor,sino que avaros

en el santuario de su pecho lo guardaban.

Por eso no vivías tú en su boca.

Te honraban con su vida. Aún vives en sus hechos.

¡También en esta noche te he escuchado,divinidad sagrada,

a ti, que me revelas a menudo la vida de tus hijos;

a ti que yo presiento a menudo eres el alma de sus hechos!

Eres el alto pensamiento,la fe sincera,

que una Deidad,aunque todo se hunda,nunca

se desmorona.

(Agosto,1796)

(*)los versos entre paréntesis están tachados en el manuscrito.

de la versión de J.M Ripaldaen Escritos de Juventud, FCE, México.