VIAJÉ SOLA POR LA NOCHE

Habita la nada en el silencio del viaje.<br />
Los cristales transpiran ausencia<br />
y la vaguedad desdibuja los rostros<br />
del arbolar de lo vivido.

¡ Qué solos están los sauces!<br />
Siento a lo lejos su llanto sin luna<br />
y unos brazos quejumbrosos<br />
que se enroscan con el viento.

Cuando el poema se queda sin canto<br />
y la música no me baila<br />
hay un gemido en la noche<br />
que va morándome el alma.

Xenia Mora