VERSOS EN EL TIEMPO

Instauración de recuerdos

Los recuerdos acechan.

Establecen sus normas

fundando en la memoria

sus estancias secretas.

Se pasean airosos.

Se mofan, se rebelan.

Los recuerdos perdonan

cuando se sienten solos,

cuando vierten sus llantos a escondidas,

cuando conciertan citas.

Son ellos los que gritan

la verdad de las cosas,

la esencia de las vidas.

Los recuerdos derriban,

aplastan, crucifican.

Los recuerdos perduran

a través de los tiempos,

a pesar de la huida.

Los recuerdos anudan

con lazos bien atados

todo aquello que añoran.

Los recuerdos destrozan

el sabor de los besos

y bordan en los miedos

sus encajen y blondas.

JORNADAS

Hay días tan tristes

como niños sin nombre,

como losas de tumba,

como urnas de muertos.

Son días sin luna

que se van sucediendo,

días de silencios.

Le doy a la llave

de ni nuevo coche.

Conduzco sin ruta

y me marcho lejos.

Son días que dudan,

que me van mordiendo,

días sin sus besos.

Resuelvo un sudoku.

Me encierro en mi torre.

Le entrego a las musas

mis últimos sueños.

Son días de burlas

que me van hiriendo

con golpes eternos.

Hay días marcados

por la faz de un hombre,

por antiguas runas,

por exhaustos cuerpos.

Son días de luchas,

que se van gimiendo

con llantos y miedos.

La sombra

Julio arreciaba con fuerza de estío,

destilando calores en la noche.

Estaba con ellos cuando llegó la sombra.

Era un lamento negro.

Era una pena honda.

Me siguió por el paseo, inquisidora,

mientras me abría

paso entre el gentío.

Era un gemido lento.

Era una pena rota

La extraña soledad de la que hablaste un día,

el tremendo vacío,

cuando todo termina

hasta el éxito próximo.

Así me siento yo – me ibas diciendo.

Así lo vivo yo– me ibas contando.

Déjame que te diga

que me sentí perdida,

que me encontré agotada,

oscura, pétrea y sola

y que nadie venía.

UMBRALES

Cruzando umbrales descubrílas rosas

quedañaron las palmas de mis manos primeras,

de mis primeras manos.

Saludé a mis amores, besé a mis enemigos.

Sobrelos marcos de las rosadas puertas

leí carteles con mensajes cifrados

que explicaban los más variados ritos

en resumidas notas.

Me entregué a las verdades,

arraigadas y solas

y recé en los altares

oraciones rimadas con versos doloridos,

con saetas sangrientas.

Ahora sé que fui estrella

de piélago y celaje

y que por estos campos

sembré un día mi semilla de terciopelo y lino.

Vidas versadas

Pierdo, por fin, los sagrados documentos

y me entrego al universo rojo de las lenguas.

Trazo figuras de fuego

en la tibieza de los cuerpos.

Sé que me miras con desprecio

y no me importa.

También tú te entregarías al dulce deleite

para no sentirte tan solo

pero no te atreves.

Soy la superviviente

que pactó en muchos naufragios.

Aprendí a matar peces

cuando era una niña.

No puedo escribir que a nada temo

mas soy la reina de mis propios miedos.

Los esculpo, los cincelo.

Los dibujo en el aire con mis besos.

Nunca tuve a nadie bebiéndome tan dentro

sentía retorcerse mis interiores cuencos

con la audacia y la ternura de un pirata.

Pudo ser mi dios y mi pancarta.

Pude darle angustias y temores.

Pero soy una maldita aventurera

que mezcló sus locuras esa noche.

Así que, calzándome mis sueños

le dejé, tejiendo verbos en el lecho

La ciudad me esperaba somnolienta,

recóndita y salvaje, como un vicio sin nombre.

Hay quien plasma rencores en los lienzos

y narra en sus relatos los recuerdos

de sus vidas pasadas.

Liberan sus verdades en los versos,

lideran sus batallas.

Yo tuve mis atávicos momentos,

mis espacios versados,

mis leyendas arcanas.

Canalicé mis ansias, mis deseos,

con rimas, con palabras.

Hoy gozo escribiendo mis poemas

por el mero placer de hacer poesía.

VIERNES

Llegará el viernes como llega a muerte.

Tú estarás muy cerca y yo estaré lejana.

Hay larvas que persisten,

reviven en el agua.

Como fieras,

como toros,

cual gigante de leyenda.

Llegará el viernes como llega la fiebre.

Yo cerraré las puertas de mi casa.

Necesito vencer y resistirme

al tormento de ascuas

que me quema,

ya del todo,

cual madero de la hoguera.

ELLOS HABLAN

Han hablado los muertos

silenciados otrora.

Bajo las losas pétreas,

bajo los llantos,

han cantado los muertos

censuradas canciones.

Su mermada memoria

no olvidó las palabras

de su triste agonía.

Fueron términos libres.

Fueron frases abiertas

que han escrito en los huesos

su mensaje escondido,

su secreto gritado.

Han cruzado los muertos

una puerta en el tiempo,

un umbral de justicia.

Han mostrado los muertos

su pasado de hielo,

su dolor constreñido.

Fijémonos en ellos,

en la mirada negra

de sus cuencas vacías.

Centrémonos en ellos.

Que ellos nos dirijan

a la paz añorada.

ENTREGA

“Cada folículo de mi piel es tuyo,

cada microcélula cromosómica,

cada membrana epitelial pactada

en los adentros del vientre de mi madre,

cada resto de intersticio inmundo,

cada aminoácido de mi hemoglobina”.

Sonó la voz del venerado artista

cuando en su esencia ancestral y salvaje,

ya no era más que verso, voz y entrega,

y una historia de amor para cantarme.

Allá en los subterfugios de su mente

dormía, como niño enamorado,

la verdadera luz de su existencia ,

que permitió evadirse del impuesto

al divo y al arrastre de los tiempos.

Perpetrada, la noche, con su juego,

organizó la fiesta del poeta,

que ya fue para siempre, carne y sangre.

EFEBO DE VIENTO

A Esteban

Llegaste atropelladamente hermoso

como un beso furtivo que se da sin demora,

sin duda ni pudores.

No se perdió en las cremalleras de tus vaqueros

la mano de la ninfa de los bosques.

La experiencia es más que un grado.

La lluvia destrozó, como otras veces

el sueño de la bella Salambó.

En el libro del tiempo quedó escrito

el susurro leve en el regazo,

el derrame lento de los sexos.

Y quedó en el aire la memoria rosa

de aquellos que fueron testigos del viento.

Tan sólo unos pocos supieron la historia

de tu amor pequeño.

María José Arques Cano