UN SOLITARIO SILLÓN JUNTO AL VENTANAL
En un solitario sillón junto al ventanal,
un cuerpo helado de mujer se cobija.
Una gaviota a la deriva revolotea sus horas,
la conoce muy bien….
Le suplica que se aleje,
que aún es temprano…
Ella le ignora y ahonda profundo
se abre paso, cruje, estruja, duele…
y por fin anida en su alma.
No alcanza a definir lo que le ocurre
solo contempla el mundo pasar
y la lluvia no cesa de caer…
Xenia Mora

