te escribo desde mi afiatadísimo trigémino
en el ocho del ocho del ochenta y ocho
festejando tan sorprendente capicúa del siglo
con mis huesos mal avenidos
y nudos en trapecio
asocio con circo migrañoso
donde las fieras rancias y toda mi heroica trup
(honrosa, sensible y predestinada)
se rematan al mayor costo
psíquico y atentamente

