“¡no me venga con andróminas!”
enfatiza muy suelto de cuerpo
el robot ensangrentado
sufría
y yo
irreparable humano (de humanitis, humanidad)
desanduve el desconcierto
testigo
de su soberbio buen humor
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Integra el poemario “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):”

