Reposa mi cuerpo en el yerto lecho aletarga el latido mi cuerpo. La percepción del inclemente desamparo me arroja al peñasco de la noche. Me despojo de la careta de la risa y diluvia el desconsuelo. Con el candado del deber encallo los sueños inconclusos. Me palpito agonizando ausencia un día más con la opresión del alma. Xenia Mora Rucabado