Hemos comenzado nuestras actuaciones. Hasta el día de hoy, 30 de abril, lo hemos representado en 4 aulas, con un total de cien niños que han disfrutado de la magia de nuestras marionetas.
Es preciso destacar la atención prestada por los niños durante la función que dura treinta minutos. Durante la última sesión (que fue en un aula de niños de tres años), cuando finalizó, establecí un diálogo con los niños para que me hablasen de los personajes, de las historias que más les había gustado; aquello fue enriquecedor para todos y pude observar el interés que los niños tienen cuando ven algo distinto a lo cotidiano.
Aparte, cuando finalizamos las distintas actuaciones, nos dedicamos a criticar las distintas actuaciones y las valoramos en positivo y en negativo. También matizamos los posibles cambios que podríamos realizar para mejorar las siguientes funciones.
Mis alumnos están deseando que llegue el momento de la siguiente actuación; ellos se sienten importantes en el centro, puesto que es algo novedoso y la edad que tienen mis alumnos (7 u 8 años) se consideran orgullosos de su trabajo. A veces tienen errores, por los nervios que pasan cuando van a clase de sus hermanos menores que los están mirando, pero todo ello se subsana con la felicidad y entusiasmo que ellos sienten, antes, durante y después de la función.

