EL VERSO ALEJANDRINO

Con la reforma eclesiástica y litúrgica llevada a cabo a inicios del siglo XIII; de la cual fue protagonista la orden francesa del Císter, encargada por el papado de llevarla a buen término; pasó a la Península Ibérica, con especial fuerza en el reino de Castilla- León, donde el verso alejandrino fue adoptado por el clero (el ‘Mester de Clerecía’) como verso fundamental de sus composiciones poéticas; Gonzalo de Berceo, Juan Ruiz “el Arcipreste de Hita”, el anónimo creador del “Libro d’Alexandre” castellano o los numerosos textos surgidos del taller poético de la Universidad de Palencia son sus ejemplos más sobresalientes. Con la llegada de la versificación ítalo-provenzal y la laicización de la literatura desapareció, ya en los albores del siglo XV, la poesía del ‘Mester de Clerecía’ y con ella el verso alejandrino, no sin haber influido incluso en poéticas tan dispares como la mozárabe o la hispano-hebrea. El poeta y político Pero López de Ayala fue su último cultivador medieval.

Jean de la Fontaine (1621-1695) lo introdujo en la constitución formal de la “Silva”. Prácticamente desaparecido de la literatura española (no así de la francesa); tras algunas ocasionales apariciones en textos de Gil Polo, Sor Juana Inés, Moratín y otros; renace en el Romanticismo, por indudable influencia francesa, con Zorrilla y recibe el impulso definitivo con los movimientos post-románticos de finales del siglo XIX-principios del XX; Rosalía de Castro, Avellaneda, sobretodo los Modernistas y Noventayochistas: Darío, Lugones, Jiménez, Mistral, Machado, Unamuno, etc., etc.

El dodecasílabo alejandrino francés no difiere en nada de su homónimo tetradecasílabo castellano, su aparente diferencia silábica (12 versos-14 versos) se debe a la diferencia en el conteo métrico entre ambos idiomas; el dodecasílabo francés, catalán y provenzal es absolutamente equivalente al tetradecasílabo castellano e italiano. Consta de dos hemistiquios isométricos de 7 sílabas (6 según el conteo francés) con cesura o pausa central que impide la realización de sinalefas entre ambos hemistiquios.

Un ejemplo de la diferencia de recuento silábico castellano-francés, sobre un verso de Antonio Machado:

Mien-tras- le- sa-lea-fue-ra // la- luz- del- co-ra-zón 7 // 6+1, recuento castellano e italiano.

Mien-tras- le- sa-lea-fuera // la- luz- del- co-ra-zón 6 // 6, recuento francés, catalán y provenzal.

La métrica castellana toma como modelo básico el verso llano; la métrica francesa el verso agudo. En ambas se excluyen del recuento las sílabas finales que exceden sus respectivos modelos.

R.M.V.

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