de nitidez espiritual,
así, absortos
navegamos
la belleza de la tarde
cuando el cielo y el mar
se transparentan.
Azul, en destello
estremecemos la noche
llueven cascadas de estrellas
por el encuentro de dos miradas.
Azul, caracola
acunando respuestas
y el mágico océano contesta
fulgor de olas
que se abrazan.
Azul, manantial
donde bebemos sueños
más allá del infinito
y transformamos el elipsis
en ternura.

