ENTRÉ POR TU PUERTA

quise escapar

y mi vestido quedó atascado

prisionero con memoria

de tus manos de abrigo,

del manantial de tus ojos,

de tu piel y mi piel.

Me cubriste del frío,

te regalé en mis mejillas

los aromas de la tarde,

que como nubes alegres

tus pensamientos y los míos

se besaban…