Por tus viejos barrios voy caminando,
mientras percibo el aroma salobre
de tu pasado, que se va oxidando
como el vetusto mineral de cobre.
Tus estrechas calles se van buscando
unas a otras, en un entorno pobre,
de cuestas y pendientes; cohabitando
con la húmeda brisa que fluye sobre
tu cielo, tu ser, tu vida, y tu memoria…
inundando el cauce entre tus orillas
de larga tradición, pasado e historia.
Lisboa son tus aguas el reflejo
de tu extensa vocación marítima;
son tus aguas tu único y fiel espejo.

