Grandes, adustas y viejas encinas
desparramadas caprichosamente
entre aquellas tierras secas, ardientes,
onduladas por lomas y colinas.
Grandes, adustas y viejas encinas
ásperas, sinuosas y retorcidas
por el transcurso del tiempo vencidas,
rodeadas por rebaños de merinas.
Grandes, adustas y viejas encinas
de tus poemas Antonio son el alma,
la vida, y la imagen más recurrida.
Están en los campos donde (tu) caminas
están en las tormentas y en las calmas
de tu Soria amada y empobrecida.

