El Sr. García era feliz. Por fin, su señora había accedido a contratar a una canguro para que se quedara con los niños. Había tenido que realizar un... Leer Más
A Yeza, amante de los jardines La penumbra en que me encuentro, una muy tenue luz sobre el teclado, - la suficiente para poder ver las teclas- el... Leer Más
Como si el techo de mi habitación fuese a desplomarse de un momento a otro, al poco rato de estar escuchando ayes y entrecortados suspiros, golpes... Leer Más
A Meria, que me está enseñando a escribir relatos eróticos. Justo padecía de una orquitis crónica además de que, por malformación congénita, tenía que... Leer Más
Por tus andares torcidos Arrastré mi juventud y mi inocencia Tus viejos bordes floridos Mis amores juveniles me recuerdan Que en mi pensar escondidos... Leer Más