Hay una flor -miosotis- que en manos del hombre es peligrosa. Si la desconoces, te convendría consultar el diccionario.
Ahógame con besos,
y el aire que respiro
-aroma de liturgias cenitales-
aventará en tus venas
la flor del plenilunio.
Perfuma mi dolor a vaharadas
de luces y tomillo,
mujer, y seré ángel,
demonio y sinfonía.
Mas luego, al despertar,
olvida para siempre
y borra de la arena nuestros nombres.

