Avanzado el proceso del golpe, como que todos los hondureños, o, casi todos; hemos ajustado posiciones y nos alistamos en este camino, hacia lo que podría ser una democracia participativa. Es posible que tardemos veinte o treinta años en lograrlo, pero con la convicción de que el imperialismo no ha de socavar las bases de nuestras luchas y lo hacemos cantando, manifestándonos, plantándonos, haciendo huelga de hambre, marchando y haciendo arte, exigiendo el cambio a un orden democrático que nos asegure una vida digna para todos y todas.
Ahoramismo declaramos por una constituyente que cambie nuestra constitución, no con artículos pétreos, si no, con leyes para quitar el hambre y la sed del pueblo. Hambre de pan del saber; sed de justicia.
Donde
Donde se fueron
nuestras flores.
Aquellas que cantaron
amor a nuestra patria.
Aquellas
que encendieron el cielo
con sus ópalos apasionados.
Pregunto con mi boca de sal,
oprimida por el lazo.
Donde escondieron
nuestras flores.
Si ayer apenas compartían
con nuestros hermanos
lo dulce de la gloria.
Yo le canto
Yo le canto a la patria
que es mi primer amor.
Es mi primer silencio
cuando el escarnio
vaga por la calle.
No se pintan en el hueco de
esta noche,
pájaros sin voz al viento
si acaso pintaremos aquellos
que su voz es llama ardiente
y cantan con migo este himno
al dolor,
este que es mi patria.
Yo le canto,
por que beso con mi canto
una duna de lampo de cielo,
el esplendor de su suelo
preñado de mi canto.
La marcha de los caídos
De madrugada
surgen niños de sueños azules.
Sus manos al cielo,
quieren alcanzar
la justicia de los duendes.
Sus rostros, la máscara del
reclamo,
sus cuerpos olor a campesino
olor a maestro, olor a la patria.
Sus voces,
son truenos de la exigencia
en plena calle de la vida
pájaros que cantan
en todas partes,
lloran en todas partes.
Con sus gargantas de oro
cuentan los gritos
y cuentan sus muertos.
Aun en medio de l a guerra
De los pueblos lo más lindo,
y aun en medio de la guerra
algún niño sonreirá,
esperando en el bienhechor
que escapa al fuego de una bala
fratricida,
la lluvia de las bombas lacrimógenas,
la nueva ley de la guerra.
Se vuelve a someter al pueblo
que da palos a la tristeza, al
dolor, al hambre.
Aun en medio de esta guerra
algún niño sonreirá
porque no se ha apagar con balas
la alegría de los pueblo.

