BAJO EL CIELO DESNUDO

el viento, viejo rumor de mano vagarosa,

mueve -en las densas ramas

de los vívidos árboles- las hojas

suaves. ¡Oh, niño anhelo

de amar entre recuerdos las olas

en Sur anclado al corazón soñado!

Como riendo las lágrimas sonoras

en la quietud del tálamo insaciable,

en el mar del ahora.

El ave vuela, mientras

brilla la piedra pensativa y sola

en su secreto -al pórtico invernal-;

y viste en llama ignota

la hierba su donaire femenino

porque embelesará a instantes de gloria.

¡Qué sosiego aquí donde

enriquece su luz la sabia rosa,

y husmea el lirón

por entre las penumbras irrisorias!

¡Qué sosiego total al cielo claro

donde el vivir encanta sus historias!

(España, 1965)