DE PELO EN PECHO

Ella era una mujer de pelo en pecho, él no. Unos pocos pelos cortos le asomaban por encima de sus generosos senos, con lo que tenía que evitar los vestidos escotados. Su marido no tenía ni un vello en el pecho ni en la abultada barriga. Ella llevaba los pantalones en casa, su marido los calzones. No sólo llevaba siempre pantalones, también se imponía en todo como si fuese el hombre o el cabeza de familia. A la vista estaba que su marido era un calzonazos. Él recurría a ella en cuanto le surgía un problema que le superaba, que eran casi todos. Ella no podía contar con él para sus problemas, siempre recurría a otras personas cercanas más dispuestas y resueltas. Es de suponer que en la intimidad procedían igual, aunque se sospecha que gozaban de poca intimidad, pues los papeles estaban invertidos y eso creaba confusión. En resumidas cuentas, era una pareja convencional, pero al revés.