Dictaduras y democracias

De acuerdo: Fidel Castro es un dictador. ¿Alguien lo puede negar? Pero no nos conformemos con el único significado de esta palabra, puesto que no todas las dictaduras persiguen el mismo fin. Por ejemplo, debemos diferenciar la teocracia de la dictadura del proletariado y el “pinochetismo” del “castrismo”. Del mismo modo conviene distinguir entre comunismo libertario (maravillosa utopía) y democracia cristiana, que, como todos sabemos, pretende conjugar los principios democráticos con la tiranía eclesiástica. Dicho lo que antecede, analicemos a nivel popular (para no caer en la tentación de valorar aspectos económicos correspondientes a las altas finanzas internacionales, que muy pocos ciudadanos de los de a pie conocemos) lo que nos sucede con nuestras precarias libertades.

Las democracias se caracterizan por un factor común, que no es otro que el del sufragio universal y, aguas arriba, por la representación parlamentaria. Entre una democracia capitalista y la dictadura cubana, ¿qué diferencias sustanciales existen? La principal, a mi juicio, es que la primera se rige por el poder del dinero (como bien sabemos, en manos de minorías) y la cubana por el dictado (asumido con dignidad por la inmensa mayoría ciudadana) de unos idealistas que lucharon y luchan, conjuntamente con la memoria de los revolucionarios desaparecidos, por conducir a su pueblo a la meta de la máxima libertad posible. ¿Cuál es el resultado de tan ingrata lucha sin cuartel entre el dinero y el idealismo? El de siempre: dolor y sufrimiento para el revolucionario, y engrandecimiento económico, a la par que degradación de la conciencia, para el rico. Sin embargo, gracias a las grandes revoluciones (la francesa y la rusa) la sociedad mundial actual ha conseguido algunos logros significativos. (Los esclavos, por ejemplo, es raro que recibamos latigazos, al menos en occidente.)

Preguntémonos ahora qué sería Cuba hoy de no haber sido por el indecente bloqueo norteamericano, con la connivencia y el aplauso de Europa. ¿Cómo es posible que un pueblo pueda sufrir tanto? Sencillamente, porque ha adquirido un grado de conciencia humana y política excepcionales, y una cultura de la que carecemos quienes estamos bajo la égida del dinero. ¡Ésos, y no otros, son los aguijonazos que necesita el capital! Pero, para ello, para conseguir la tan ansiada libertad, debemos antes conocer los rigores, no de la dictadura romántica, sino de la auténtica revolución. ¿O es que es honesto comparar en igualdad de condiciones (humanas, de proyección de futuro y de perspectivas de libertad) a Franco con Fidel? Franco nos legó un verdadero cúmulo de miseria cultural y económica, con más de un millón de muertos a cargo de su conciencia castrense, falsamente religiosa y amiga del despropósito, amén de otras tantas tropelías, mientras Castro, al menos (que ya es bastante, pese a tanto sacrificio), dejará algún día la semilla de la dignidad y la disposición de ánimo de un pueblo noble a no dejarse avasallar. Esto, en cuanto a Cuba se refiere. Respecto al resto del mundo, un rayo de luz capaz de alimentar nuevos intentos revolucionarios: lo que necesita el mundo.

Fijémonos en lo que sucede en Colombia, en Honduras, en Nicaragua, en Brasil … Miseria de todo tipo, siendo, como son, países de notable riqueza natural. Pero, ¡ojo!, estamos hablando de territorios “democráticos”. Yo me pregunto: ¿Se vive mejor en Honduras que en Cuba? ¿Hay más justicia en Brasil que en Cuba? ¿Más cultura en Nicaragua que en Cuba? ¿No podría Cuba cultivar la coca para poder sobrevivir? ¿Por qué no lo hace? ¿Por temor a la reacción internacional? No. Simplemente, porque el cubano, concienciado política y humanamente, prefiere pasar necesidad a sentirse indigno.

Muchos son los que dicen que el comunismo ha muerto. No. Es mentira. Lo que ha muerto es la vergüenza.

César Rubio (Augustus).