LACRIMA

Hacerle desaparecer…

Se armó de (su escaso) valor,

eligió el lugar predilecto,

rincón en penumbra al final

de su jardín para inhumarlo.

Pasaron años, y una noche

(una más) de ausencia insufrible,

trastornada, tomó una pala,

corrió al ángulo del jardín,

al rincón en penumbra fría

donde la removida tierra

no había sentido sus pies

desde aquel momento inhumado.


C
a
v
ó
h
o
n
d
o
h
o
n
d
o
m
u
y
h
o
n
d
o

Llegó hasta él. Sacó la caja

para exhumar aquellos restos.

Lo llevó a su alcoba, vertió

en su cáliz Lacrima Christi

insangüe con toda la química

prescrita en búsqueda de alivio.

Bebió con avaricia extrema,

le sonreía dirigiéndole

la postrer lágrima en los labios.

Se recostó donde yacía

el retrato mudo y dilecto

del gran amor enmohecido.

Diana Gioia

Mundo Cultural Hispano

TU CITA MENSUAL CON LA CULTURA

Suscríbete gratis a nuestra revista digital mensual

Recibe las últimas novedades, una selección de contenidos destacados y acceso a contenidos exclusivos de Mundo Cultural Hispano.

Gratis. En tu correo cada mes. Puedes darte de baja cuando quieras.