Últimamente, señores
con su desenfado al uso
se comete un gran abuso
por algunos conductores.
Aparcan en las aceras
a pesar de estar prohibido
dejando el coche subido
por las ruedas delanteras.
Con ello no solamente
cometen una infracción
que debiera -es mi opinión-
de multar cualquier agente,
sino que imposibilita
el que el peatón en pleno
haga uso de su terreno
si el conductor no lo quita.
Se taponan las cocheras
y la entrada a los portales
y aquí, como en Castro Urdiales,
se adueñan de las aceras.
Luego, suele allí quedar
alguna mancha de aceite
para regalo y deleite
de quien tiene que limpiar.
En fin, que la cara dura
de algunos es de cemento
y ha llegado el momento
de meterles en cintura.
A los de la doble fila
y aparcamientos prohibidos,
a los “listos” y atrevidos
¿por qué no se les vigila?
¿Y por qué no se sanciona
al que toca la bocina
al doblar cualquier esquina,
a ese “fitti” que estaciona
su coche en cualquier lugar?
A todos esos, lector,
yo creo que es lo mejor
vigilarlos y ¡multar!

