PRONOMBRES

No supiste vivir en los pronombres

personales, los ves intransferibles.

Determinantes posesivos, parias

mentores de tus actos hasta el fin.

Tu contigo en perversa ceremonia,

absorbiendo centrípeta soberbia,

de cuajo me extirpó sosiego y júbilo.

Y en este desecanto apaciguante,

mientras rastreo sola en el desván

tratados morfológicos estériles

de docencia amorosa en otras lenguas,

con mi contrito acíbar hoy me nutro,

ausente la mirada, beso cóncavo,

con caricias verbales, no corpóreas,

y el alma en frigidez hermética.

¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres!
Pedro Salinas

Mundo Cultural Hispano

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