Selección de poemas

DÍA

El día repleto de instantes vacíos
y de momentos huecos
llena mi cerebro de brumas foscas
pesadumbres lastimosas y dolorientas.

La aguja del tiempo se detiene,
no deja que la hora suene.
El ciclo regular y monótono se paraliza
y mi esencia dolorida martiriza.

Mi cerebro lancinado, de dolor, rabia
y suspira por ver el sol desaparecer.
Desaparecer y dejar paso a la luna
que todas mis penas hará desvanecer.

DERIVA

Un barco a la deriva,
almas que pierden la vida,
creyendo alcanzar nueva existencia.
Olas traidoras que maltratan,
Engullen, devoran
a los desposeídos que buscan nueva savia
en una tierra lejana que no abre su puerta.
Centenares de cuerpos sin alma
Yacen en la fría orilla.
Sueños asesinos que llevan al ingenuo
hacia un mundo lleno de delirio.

CUANDO…

Cuando estas corolas malvas
se agrieten como el cutis de las ancianas,
cuando el agua insípida del manantial
pierda su pureza celestial,
cuando el sol ardiente y pacificador
no avive más la tierra con ardor,
cuando la llama viva del fuego
no encienda tu generoso cuerpo,
cuando el mar traidor
no se una con el cielo protector,
ya sabrás que llegó el triste fin
y que la vida está en el ultimo confín

PASADO

Cortinas de humo opaco,
sabanas deslucidas del insomnio,
aguas grises solidificadas,
prietos aires sombríos,
tapan la frágil estría del pasado.
Los recuerdos mustios luchan
contra las mareas de tierra mezquina
que quieren ahogarles con el peso del olvido,
la costra de la marchita indiferencia
y las escaras blanquecinas de la senectud.
La querella tétrica del pasado
se disipa en unos lodos ennegrecidos
que absorben las ligeras reminiscencias
del quebradizo raciocinio tambaleante.


GUERRA

El cielo azabache de la discordia
escupe los primeros proyectiles de la contienda
sobre los seres inocentes del nuevo genocidio.
Una lluvia ácida de metralla fratricida
penetra el corazón de una humanidad
que se sofoca apresuradamente.
Estallidos ensordecedores ascienden
hasta los estridentes silencios de la amargura.
Los niños aterrados ansían huir de esta loca disputa,
anhelan las blancas alas de la paz ultrajada.
Sus ojos vacíos vislumbran las atrocidades
Del milenio recién nacido.
Sus bocas, sin voz, piden clemencia, amor y cordura,
mas los inquebrantables pájaros férreos
no entienden las palabras de los cándidos infantes,
solo atienden al dominio injusto de la fuerza y de la desazón.