PODEMOS

¡Claro que podemos! Ahora sí, aun teniendo que soportar los injustos latigazos del poder omnímodo. Ahí están ellos castigando una vez más a los pueblos desprotegidos, con España a la cabeza de una Europa falsificando el espíritu democrático por el que suspira hasta el mismísimo Dios.

¡Claro que podemos! Aunque nos tilden de “antisistema”, dándoles a este adjetivo el significado peyorativo con que nos quieren confundir. ¿Cómo no vamos a poder, si sobre nuestras espaldas ha estado y está recayendo el enorme peso del latrocinio permitido por los sabios del cucurucho, esos políticos de hábiles manejos turbios enlodando conciencias?

¡Claro que podemos!, pese a las lecciones “magistrales” de Felipe González y sus homólogos en el vasto imperio continental. Podemos, entre otras razones porque, ahora sí, nos ha llegado una vaharada de sinceridad política por parte de una organización de masas a falta aún de estructuración, aunque diseñada en el limpio pergamino de las conciencias puras.

¡Claro que podremos!, pese a los leviatanes, pese a la gravitación de los cuerpos densos, y aun en contra de sacerdotales instituciones, de celebrantes Autonomías instaladas en la perversión, y de un sinfín de símbolos estrangulando el derecho a una existencia digna.

¡Claro que vamos a poder!, si somos conscientes de que esos políticos que intentan inocularnos el miedo, aun gozando de las prebendas y canonjías que les otorga el sistema, no van a tener… hormonas para sojuzgar nuevamente a los muertos de hambre que escarban en los contenedores de basura, a los sin techo, a los millones de parados que reclaman de nuestra Constitución un puesto de trabajo; a los pensionistas atracados y a los maestros, profesores, artistas y arquitectos de la sana convivencia que están aunando sus esfuerzos para reconstruir España. No tienen… hormonas para vencer la resistencia de la justicia: la que nace de la rebelión de los pueblos masacrados.