FERNANDO FERNÁN GÓMEZ

era un pícaro y un artista absoluto. Ha inciado un extraño viaje a ninguna parte que todos seguiremos algún día. La vida es un río que nos lleva hacia el final. Ya no habrá tiempos felices en el mundo del arte, pero desde el cine nos dice que no le olvidemos. Su muerte se presagiaba desde hace unos días y no nos ha cogido fuera de juego, pero hasta el Rey se ha quedado pasmado. La certeza de la muerte no es un gran alivio. Moros y cristianos han sentido su desaparición. Los vivos tenemos la vida por delante, vivimos en la ciudad sin límites y nos hubiera gustado vivir con F.F.G. siete mil días juntos. El mundo sigue. Mambrú no se fue a la guerra, se manifestó contra la de Irak porque rechazaba la violencia y estaba a favor de la palabra y el pensamiento. Las rosas de otoño y las dos esposas están tristes.