Entro en casa al final de la tarde y encendio la luz del pasillo, avanzo y alumbro el cuarto de estar. Dio un respingo al encontrarse sentados en el sofa y en un sillon a su madre, su abuelo y su primo. “¡Que susto me habeis dado!”, protesto. “Ya sabes que siempre te visitamos por estas fechas”, le dijo su madre. “Si, lo se, pero se me olvida”.
Una hora antes:
Se despide de una pareja de amigos con los que ha tomado un cafe en una terraza del centro de la ciudad. “Menudo panorama tendre en casa”, les comenta. “¿Por que?”, le pregunta su amiga. Por Semana Santa y Todos los Santos vienen mi abuelo, mi madre y mi primo, y me siento un poco incomoda”, explica. “¿Pero no estan muertos?”, pregunta el marido de su amiga. “Por eso me incomodan, no se que hacer con ellos en casa”, dice. “Son muy pesados. Durante el resto del año tampoco se privan de visitarme cuando quieren, pero no los veo. Noto que alguno de ellos respira a mi lado en la cama, que me acaricia la cabeza cuando estoy acostada o me mueven la cama, y tengo que decirles que se vayan a otro sitio y me dejen en paz”. “¿Los espiritus de los muertos respiran?”, pregunta incredulo el marido.
“Contigo no puedo hablar de lo que me pasa porque no te lo crees”, le reprocha. “Es dificil creer que tienes espiritus en casa, comprendelo”. “Todos los tenemos, pero yo soy muy sensible, los noto y los veo. Me lo han dicho ya muchas mediums”. Añade: “Una vez quisieron limpiarme la casa de los espiritus pero no pudieron. Para que la limpiaran tuve que salir de casa y ellos me siguieron. No me importa porque en cierto modo me hacen compañia. Mi primo aparece para protegerme y mi madre para avisarme de algun peligro”.

