LA SENTENCIA DEL ESTATUTO

Hay que ver la lata sufrida con el Estatuto Cataln! La gente no entiende cmo un Tribunal tarda cuatro aos en dictar una sentencia. Esta, ciertamente, es ms bien un producto poltico que jurdico. Los grupsculos nacionalistas con su salmodia independentista son cansinos y una rmora poltica ms su despilfarro pblico; los que no alcanzasen una determinada cota de representacin popular debieran quedar fuera de las instituciones.

Es curioso, el PSOE y el Gobierno, que han apoyado desde el principio este Estatuto, al ser preguntados, se dan por satisfechos y saltan rpidos a tachar de perdedor al PP, el cual lo recurri por su carcter inconstitucional. Alguien ha dicho que “este es el ltimo fracaso de Zapatero”; difcilmente, el tripartito cataln o el Gobierno Nacional pueden alardear de xito con esta sentencia. Cualquier amago de euforia del PSOE ser falso, porque el recorte del Estatuto, en trminos cualitativos, es relevante. Tambin es gravsimo atacar y denigrar al TC, como hace Montilla; este hombrecete de Iznajar junto con el nacionalismo cataln lanz amenazas de convulsin social, si se revocaba un solo artculo y, ahora, son unos cincuenta los artculos que, estableciendo lmites estrictos para su aplicacin, se han anulado o corregido o bien reinterpretado y algunos de ellos contienen aspectos nucleares de la intencin soberanista que inspir el Estatuto. El TC declara inconstitucionales 14 artculos y reinterpreta 35 de los 114 recurridos por el PP; tratando de contentar a todos, no ha satisfecho a nadie; el PP puede presumir de haber logrado reconducir cuestiones determinantes para la unidad del Estado. Revoca el poder judicial cataln, anula las competencias de autonoma financiera y suprime que el cataln sea la lengua de uso preferente en las Administraciones Pblicas y en la enseanza. Mantiene el trmino nacin en el prembulo, pero seala que carece de eficacia jurdica interpretativa, dada la indisoluble unidad de la nacin espaola; esto significa que ha quedado sin validez legal y constitucional la gran idea que los impulsores del texto reivindicaban. Es indudable que Catalua no es una nacin, por la sencilla razn de que jurdicamente no podr alegarse ese argumento para ningn fin, ya sea en clave poltica, legislativa o social. Esto patentiza el fracaso de los impulsores del Estatuto y constituye la demostracin de que los recursos eran procedentes.

La gente se lamenta de un Estatuto bodrio, farragoso y prolijo y de un tribunal desautorizado y desgastado. Hemos asistido a la artificiosa ambigedad del TC y a las veleidades nacionalistas; tras tanto tiempo de deliberaciones, recusaciones, presiones, amenazas, manipulaciones, filtraciones interesadas y un progresivo proceso de deterioro y desprestigio de la Institucin , el Tribunal ha rubricado lo que jurdicamente era una evidencia desde que el Estatuto Cataln fue aprobado: que resulta ser inconstitucional. Espaa ha respirado ms tranquila; el TC ha cerrado su obsesin por concluir este mal sueo y el ciudadano se sacude esta murga larga y piensa que hay que reformar la Ley Electoral , el planteamiento autonmico y el continuo chantaje del nacionalismo; que quieren independencia? pues puerta y manta, pero a devolver todo lo recibido de los espaoles indeseados y luego te unes a Vasconia o a Liberia o a, a ver si te va mejor y comes mucho ms y ms caliente.

C. Mudarra