El fin de semana anterior las lentes de las cámaras de varios reporteros gráficos de San Pedro Sula captaron el llanto patético del ex alcalde de esa ciudad, Oscar Kilgore, al momento en que los agentes de policia y de la Dirección de Investigación Criminal (DGIC), procedìan a su detensión por la supuesta malversación de unos 5 millones de lempiras, con la presunta participación de otros ex miembros de la corporación municipal.
Las imágenes de las gráficas muestran cómo el ex edil se tiró al piso fingiendo un ataque al corazón, suplicando a los agentes que no le hicieran eso (detensión) para no dañar el orgullo de sus hijos, pero ya era demasiado tarde porque dejó pasar el tiempo, desacató una citatoria del juzgado respectivo para aclarar las acusaciones, no lo hizo en el debido tiempo y al tomar la decisión ya estaba vigente una orden de captura, fue esí que al llegar a los tribunales fue detenido de inmediato.
Esta acción de la justicia, aunque tardía, pero al fin justicia, da a conocer la verguenza que podrían pasar todos los asesinos de las riquezas del pueblo, todos aquellos que aún con delitos más connotados han logrado evadir el brazo de la ley, de estos podría llevarme muchos dias describiendolos, pero ese no es el asunto, se trata de hacer notar de una acción casi aislada de los operadores de justicia lo que implicaría llevarlos a todos a la cárcel sin importar si fueron presidentes de la republica o lo que sea.
En Honduras hay otros ediles señalados en actos bochornosos que en cualquier momento saldrán a la lúz publica. El pueblo espera que lo sucedido a Kilgore sea un despertar de la justicia en este país centroamericano, un pueblo empobrecido, reducido a pais HYPC (Inciativa de los Paises Pobres Altamente Endeudados) un regimen establecido por los organismos cooperantes para aprobar las condonaciones de deuda; para ser incluido o favorecido un pais X debía declararse demasiado pobre, pero aquí desgraciadamente las arcas del Estado fueron saquedas, aislando a los mas desposeidos de casi todos los beneficios estatales, provocando una situación precaria en evidente irrespeto a la dignidad humana, de esta realidad se desconoce si los organismos de credito tienen conocimiento o simplemente fueron sorprendidos con datos maquillados por los tecnócratas frios que tiene el actual y anteriores gobiernos.
Lo cierto es que mientras se pretendia accesar a esa iniciativa la situación se tornó dificil para las grandes mayorías, un sacrificio que supuestamente se revertiria al lograr el perdón de la deuda multilateral o dejar de pagar el servicio de esa deuda que se arrastró desde hace muchos años, pero ese alivio en vez de traer armonía entre los hondureños comienza a despertar una nueva inquietud—¿Quienes serán los nuevos beneficiados con el sacrificio del pueblo?, esta interrogante no sale de la nada, flota en el ambiente como lo hacen las nubes y desatan la lluvia.
El fraude en que se está conviertiendo la Estrategia para la Reducción de la Pobreza hace anunciar un mar de corrupción igual o mas monumental que el cometido por recientes gobiernos al entregar fondos a las diferentes alcaldias sin ningún tipo de fiscalización, el pleito por esos fondos es ferreo y las comunidades continuan hundidas en una profunda miseria.

