UNA MUJER EN EL ESPEJO

Me asustan los reflejos, el blanco de tus manos,

la noche sin persianas.

¿Sabes?

Conozco

tu piel

de camarones;

tu voz

de sepia clara;

y tus dedos:

dedos perfectos, redondos,

limados.

¿Sabes?

Saboreo

tu soledad

resbalando en la ventana,

y

creo

que es sublime

la desnudez de una mujer en el espejo

que desafía tiempos

sin palabras.